

Quien coloca la sexta carta, carga con la fila: lógica numérica, olfato para el riesgo y un regodeo delicioso.
Todos eligen a la vez una carta de su mano; las cartas se colocan por orden de valor en cuatro filas. Quien debe poner la sexta carta de una fila se lleva las cinco anteriores como puntos negativos (¡cabezas de buey!). Durante diez rondas toca estimar números, aprovechar huecos y esquivar trampas.
¡Toma 6! entrena el sentido del espacio numérico (¿dónde cae mi 47 entre el 45 y el 52?), el pensamiento probabilístico y la valoración anticipada del riesgo: cada elección de carta es un pequeño pronóstico sobre lo que harán los demás. Y todo de pasada, en uno de los juegos de cartas más emocionantes que existen.
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